Friday, 17 July 2015

Ella

    Los ojos de ella, brillantes como amarillos, tocan los azules de mi mente susurrando rojos en mi oreja; rojas palabras que captan lo rojo de mi vida. No puedo creer como alguien tan gris, puede convertirme en alguien tan rojo, como si la mezcla de nuestros cuerpos importasen al momento de hacer el maravilloso acto del rojo.
    Su boca, tan blanca, acaricia la mía como el amarillo tocando el verde; haciendo al verde más verde y más verde, caricia tras caricia. Mi boca, tan negra, presiona la de ella, creando afluentes de un rojo escarlata dentro de mi cuerpo, como si quisiese cambiar su gris a un naranja, como el color que yo fui antes de conocerla.
    Sus manos, verdes como hojas, agarran mi tierra. Mis manos, marrones como un tronco, agarran su tierra. Nos quedamos así, explorándonos como si fuésemos niños jugando con arena. Haciendo de nuestros cuerpos, un parque de diversiones de universos desconocidos lleno de sentidos callados. Emociones rojas que son censuradas por lo negro de nuestras vidas.
    Las piernas de ella comienzan a enredarse alrededor de mi ser. Me hago fuerte, lleno de energía y siento la necesidad de hacer que su ser se transforme en un rojo brillante, un color que nos hace a todos nosotros pasionales criaturas de amor. Sintiéndome de esa forma, no puedo hacer otra cosa más que rendirme ante su magia.
    Su cuerpo responde de la misma forma. Siendo naranja, ella logró hacerme un rojo brillante. Siendo gris, logré hacerla un rojo brillante. Es así como creamos este lugar donde vivís. Así es como debemos amar.

No comments:

Post a Comment