El matón arrojó el cuerpo maltrecho de Miguel en la fosa del patio, restos de huesos y carne en descomposición adornaban su negro interior, tomó una pala que estaba apilada junto con otros utensilios de jardinería dentro de un cobertizo, hizo hacer tragar la pala con la podrida tierra apilada para llenar lo antes posible la fosa. Ya había acabado, jadeante y bañado en su propio sudor, se agachó de cuclillas y arrojó un fuerte escupitajo sobre la tumba, tomó una espátula y la enterró a manera de lápida – ¿A qué te supo hijo de puta? - dijo mientras una estruendosa risa apagaba la quietud de la noche. El matón se puso de pie, tomó la pala y la llevo a su hombro cogiendo el sendero hasta la entrada trasera de la cabaña.
Capas de tierra cadavérica cubrían su agónico cuerpo, Miguel no podía respirar. Su noción del tiempo la había extraviado en lagunas confusas, no obstante, era consciente de que había recibido numerosos traumas en su cuerpo que lo llevaron a su condición actual, haciendo la intuición a un lado y haciendo caso a la lógica concluyó que había sido enterrado vivo, una aterradora sensación que inundó sus pensamientos, sentía como si le oprimieran el pecho con una aplanadora, sus piernas y brazos estaban inutilizados, y su boca estaba llena de tierra que sabía a podredumbre. Desesperado giró su cabeza pero un intenso dolor en su cabeza le provocó incontenibles ganas de vomitar, se tragó su propio vómito, si no lo hacía podía morir ahogado en su propia porquería; su mente entró en un estado de semi-inconsciencia en el que trataba de asociar sus extremidades y dibujar un plano mental de cuál podría serle más útil, su mano derecha estaba sobre su pecho, Miguel necesitaba aire, empezó a escarbar y con su codo logró hacer un pequeño espacio para maniobrar.
Al cabo de un rato consiguió abrir paso a su brazo derecho dejando salir su mano por encima de la tumba sintiendo el frío gélido de la noche, empezó a moverla en diversas direcciones buscando algo, lo que fuera, tocó algo de borde metálico y delgado, lo jaló poco a poco y lo tomó con su mano, su memoria táctil hizo un diseño en tres dimensiones del objeto y pudo deducir que era una espátula, empezó a excavar a ciegas, echando la tierra hacia donde él creía que estaba afuera de la tumba, esforzándose minuto a minuto pudo sentir cómo la carga se hacía cada vez menos pesada, empezó a mover la parte superior del cuerpo y sintió cómo la tierra se removía a los lados, al parecer habían cámaras de aire entre los montículos que le sirvieron para asentar las capas de tierra que cubrían su rostro; Al poco tiempo pudo sentir cómo una leve brisa se adentraba por sus agujeros nasales. Hizo una pausa para recuperar las energías que había invertido tanto en cavar, no había abierto sus ojos, una vez se decidió a abrirlos lo primero que vio es un oscuro cielo estrellado, las estrellas eran las únicas testigos de su sufrible lucha por salir de esa tumba, acto seguido llevó la espátula a su boca y la mordió muy fuerte para levantar aún más su brazo derecho y buscar apoyo sobre la tierra dura fuera de la tumba haciendo presión hacia abajo y elevar parte de su cuerpo por encima de la tierra. Descargas continuas de dolor agudo atacaron su cerebro pero no se detuvo hasta sacar parte de su cuerpo, un dolor frío que vino de su brazo izquierdo le hizo caer en cuenta que algo estaba mal, lo tenía dislocado, y no sólo eso, también una herida muy cerca de su pulmón izquierdo, parecía ser de bala, no podía recordarlo y le costaba respirar. Mordió fuertemente la espátula, gruñendo con agonizante dolor impulsó con más fuerza su cuerpo fuera de la tumba, el notable esfuerzo hizo que perdiera momentáneamente sus sentidos y entrara en un desmayo.

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